SOCIVESC manifiesta en una nota de prensa que el control sanitario de las zoonosis y de la totalidad de la cadena alimentaria debe hacerse por y desde el Sistema Sanitario Público y no desde ministerios o consejerías que no controla directamente.
Sobre las Encefalopatías Espongiformes
En relación con la Encefalopatía Espongiforme Bovina –EEB- y por extensión la nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, SOCIVESC manifiesta que, en España la seguridad sanitaria de la carne y productos cárnicos de vacuno es elevada.
Si bien el origen de la crisis en las décadas de los 80 y 90 tuvo su origen en deficiencias achacables a una falta de control sanitario en la producción primaria, a la permisividad y falta de reacción de las Administraciones Públicas de los países afectados, España incluida, y a la falta de concienciación de la magnitud del problema por parte del sector productor, actualmente, la aplicación de criterios sanitarios, con los conocimientos científicos veterinarios existentes a día de hoy, a lo largo de la cadena alimentaria ha controlado eficazmente la enfermedad, de la que, hasta la fecha, en España solo se están detectando casos debidos a contagios anteriores al 2001.
Desde su aparición, esta enfermedad priónica ha seguido una curva epidemiológica que se asemeja más a la que corresponde a las intoxicaciones alimentarias que al resto de enfermedades infecciosas y sobre esta base se hace previsible su extinción una vez eliminada la fuente del contagio.
Los recientes casos mortales de dos personas debidos a esta enfermedad así como los que probablemente se producirán esporádicamente en el futuro, se detecten o no, entran en las previsiones que en su día se hicieron sobre la evolución epidemiológica de esta zoonosis. Los 39 casos de vacunos declarados en 2007, cuyos pormenores publica El Gobierno de España periódicamente en www.eeb.es y los 6 declarados en lo que va de 2008 confirman que la curva epidemiológica está en su última fase y que hasta la fecha no existen vacunos infectados nacidos en los últimos 7 años. Los casos bovinos que se espera para los próximos meses y años corresponderán, previsiblemente, a animales infectados antes de 2001. Considerando la longevidad media del vacuno, esta enfermedad pasará a la historia y lo hará como una de las crisis alimentarias que sirvieron para instaurar la trazabilidad alimentaria y rigurosas medidas de seguridad sanitaria de los alimentos, aunque también como evidencia de fallos en la faceta preventiva de los Sistemas Sanitarios Públicos.
Por todo ello, y corroborando desde esta Sociedad Científica los mensajes de tranquilidad dirigidos al consumidor que se están emitiendo desde organismos responsables del control sanitario, queremos insistir que no debe bajarse la guardia frente a este problema sanitario y otros que pudieran aparecer en un futuro (La OMS tiene catalogados más de 200 agentes zoonóticos, algunos de ellos emergentes o reemergentes, que podrían acarrear serios problemas de salud pública incluso en países desarrollados como el nuestro), y en ese sentido queremos hacer las siguientes recomendaciones:
1.- Que, tal y como manifestó el Doctor Badiola, unos de los máximos expertos veterinarios en este tipo de enfermedades, sigue siendo necesario hacer estudios anatomopatológicos de la totalidad de las personas fallecidas con síntomas compatibles con este tipo procesos, para conocer el alcance real de esta zoonosis. Esto requiere que se legisle la obligatoriedad de estas investigaciones y se disponga de los recursos suficientes, lo cual ahora no ocurre.
2.- Consideramos, en el mismo sentido que lo manifestado por el Consejo General de Colegios Veterinarios de España y la Asociación de Veterinarios Especialistas en Seguridad Alimentaria -AVESA-, que la eliminación de la inspección clínica en la explotación ganadera, que se requería previa al sacrificio, en tanto no se extinga la enfermedad, supone una deficiencia en el control sanitario, y debe restaurarse sin demora procurando que no se trate de un mero trámite y que el problema del coste económico para el productor tenga la solución que no menoscabe la seguridad sanitaria.
3- Es importante y necesario que el control de las enfermedades animales transmisibles a personas –zoonosis- sea llevado a cabo por y desde el Sistema Sanitario Público; la situación actual en la que la mayoría de esos controles se realizan desde los departamentos que gestionan la producción animal podría a medio plazo generar incertidumbres, y nuevos problemas sanitarios en la población humana, como ya ocurriera en su momento con la aparición de la crisis de las vacas locas, ya que dichos tipos de control sanitario entran en confrontación directa con los obvios criterios productivistas de los departamentos ministeriales y Consejerías cuyo objeto es apoyar al sector productor (ganaderos, fábricas de pienso, industrias agroalimentarias, etc.).
Por tanto, para mejorar los niveles de protección de la salud en la población, respecto a los riesgos biológicos y químicos procedentes de la vida animal y sus producciones, sería fundamental que todas las competencias en materia de salud comunitaria veterinaria se integren como una prestación más dentro del Sistema Nacional de Salud, ya que actualmente están fuera de su control directo, momento a partir del cual se podrá hablar de una atención sanitaria integral de la población.
En Cáceres a 15 de abril de 2008
Marco A. Sánchez Moreiro
Presidente de la Sociedad Científica Extremeña de Veterinaria de Salud Comunitaria SOCIVESC



Presentación

