Publicada Revisión sobre detección de Trichinella

el .

 

PUBLICADA UNA REVISIÓN DEL MÉTODO DE AGITACIÓN MAGNÉTICA PARA DETECCIÓN DE LARVAS DE TRICHINELLA

Guillermo E. Delgado de las Cuevas

Veterinario de Salud Pública del Servicio Extremeño de Salud

Vicepresidente de SOCIVESC

Sin lugar a dudas, uno de los agentes patógenos con mayor trascendencia en la veterinaria son los nematodos del genero Trichinella.

Para cientos de colegas, su búsqueda atenta constituye uno de los quehaceres diarios, con el fin de proteger la salud de los ciudadanos.

Su relevancia para la Salud Pública es incluso anterior al propio descubrimiento del parásito. Así, probablemente sea una de las causas que determinaron la consideración del cerdo como animal "impuro" por algunas religiones, al relacionar el consumo de su carne con la enfermedad en las personas; si bien, existen otras diferentes como la competencia por el alimento en regiones desérticas, y otras que no vienen al caso comentar.

Desde su descubrimiento en 1835 por el joven estudiante de medicina J. Paget, y tras la "apropiación indebida" del mismo por el ávido R. Owen, Trichinella no ha dejado de ganar importancia. Baste el ejemplo de su utilización como “excusa” en las guerras comerciales entre los EE UU y la vieja Europa para prohibir las importaciones de carne porcina a finales del siglo XIX.

Por ello, la implantación de la moderna inspección veterinaria, tal y como la conocemos hoy en día, le debe mucho también a este nematodo.

Como le gustaba mencionar al profesor I. Navarrete (D.E.P.): la veterinaria debería hacerle un monumento a la Trichinella; y, lejos de caer en el olvido, las especies de este parásito continúan siendo una preocupación para las autoridades sanitarias.

Su amplio rango de hospedadores, especialmente entre los animales silvestres, como el zorro y el jabalí, en nuestro entorno, la gravedad de la enfermedad para las personas, los hábitos de consumo de productos curados elaborados con carne cruda derivados del cerdo y de las especies cinegéticas, hacen necesario un diagnóstico preciso a la vez que sensible, de la posible presencia de larvas infestantes en la carne de los animales.

Además, la detección de especies no encapsuladas en la musculatura, T. pseudospiralis (T4), en nuestro país por primera vez en el año 2014, (Zamora et al., 2015), y la más que probable aparición de nuevos casos de esta especie a corto plazo, hacen necesario que las técnicas utilizadas para su detección gocen de la mayor fiabilidad y robustez.

Hoy en día, la técnica más usada es la digestión artificial pépsica de la carne asistida por agitación magnética, que presenta grandes ventajas sobre la hasta ayer tan manida por el uso, de triquineloscopia por compresión en placa de trozos musculares.

Es por esto, que es “vital” conocer todos los aspectos relacionados con este método diagnóstico para nuestra profesión veterinaria. Por ello, al tener conocimiento de la publicación del trabajo científico del equipo de Mayer-Scholl et al. (2017), desde SOCIVESC pensamos que debe dársele la máxima difusión. Por tanto, además de publicar el enlace a este interesante artículo, adjuntamos una traducción con el fin de facilitar su comprensión y asimilación, ¿o deberíamos decir digestión?