CHIQUITO DE LA CALZADA , LAS INFECCIONES HOSPITALARIAS Y LA SALUD PÚBLICA

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Gregorio Esteban Sánchez Fernández​, conocido como Chiquito de la Calzada, cómico malagueño de reconocida trayectoria profesional muere tras una infección hospitalaria.

Su angina de pecho fue controlada sin problema, el cateterismo fue un éxito pero una infección posterior lo complicó y el trastorno hemodinámico subsiguiente fue letal. Fijémonos, no en la cardiopatía, ni en el trastorno hemodinámico final. Sin mayor información tenemos el hecho de que ha fallecido tras una infección seguida de un trastorno hemodinámico. Fijémonos en la infección. ¿cómo se produjo la infección?, ¿en el hospital después del cateterismo?¿cómo es posible que el arsenal antimicrobiano de uno de los mejores hospitales españoles no fuera capaz de controlar una simple infección? Hace pocas semanas, otro cantante conocido, Antonio Carmona estuvo ingresado en la UCI como consecuencia de otra infección producida durante una simple cirugía dental y que, todo apunta a que no respondió al tratamiento rutinario. Afortunadamente, en este caso se pudo salvar su vida pero, ¿cuántos pacientes anónimos fallecen como consecuencia de una infección secundaria a otros procesos y que los antibióticos no pueden controlar?

España lidera en la UE el consumo de antimicrobianos tanto veterinarios como de uso humano. Y aumenta de año en año a pesar del plan nacional para su reducción.

En medicina veterinaria el problema no es que se incumpla la ley ni tampoco son en absoluto los residuos de medicamentos en los alimentos de origen animal. Los antimicrobianos modernos tienen periodos de eliminación perfectamente compatibles con la seguridad alimentaria y se respetan escrupulosamente.

En medicina humana, en general, y salvo por la automedicación, tampoco se incumple la ley pero el uso en infecciones banales o, incluso su empleo preventivo en procesos en los que no son eficaces (como los causados por virus), hace que su empleo sea mayor de lo debido.

El problema es que con su uso masivo estamos seleccionando microorganismos resistentes a los antimicrobianos y sus mecanismos de resistencia antimicrobiana se difunden a otros microorganismos que no eran resistentes, pudiendo contaminar al ser humano directamente o a través de los alimentos.

Las cepas bacterianas causantes de infecciones hospitalarias eran resistentes en un 30% hace una década. Hoy lo son el 96%. No es que en los hospitales existan más probabilidades de adquirir una infección sino que si se adquiere una infección es altamente probable que no se pueda tratar. Dicho de otra forma, es altamente probable que el paciente fallezca, no por la causa primaria, sino por la infección posterior por microorganismos patógenos que ya no son sensibles a los antibióticos. Y esto lo están viendo desde primera línea los sanitarios. Saben que detrás está el abuso del consumo de antibióticos tanto en atención primaria como en veterinaria.

No se está calculando el número de personas que fallecen en España al no responder a los antibióticos y otros antimicrobianos disponibles. Se barajan datos de 2500 fallecimientos al año pero esta cifra está subestimada porque las estadísticas están encubriendo la causa real. Septicemia, infección urinaria, neumonía, pancreatitis, complicación infecciosa, trastorno hemodinámico, cualquier intervención quirúrgica por simple y rutinaria que parezca puede acabar en un proceso de los indicados que lleva al fallecimiento. Pero la falta de respuesta a los antimicrobianos es el denominador común. Aumenta exponencialmente el riesgo de muerte y no se refleja en las estadísticas. La infección se queda “en estudio” y no aparece en la causa del fallecimiento.

Y no hablamos de enfermedades raras, hablamos de unas simples anginas, de una infección incontrolable tras la más leve intervención quirúrgica. Ahora un cateterismo, una técnica perfeccionada y de rutina en un país como el nuestro. … No es la cirugía el problema, ni la patología de fondo, es la falta de respuesta a los antimicrobianos. Y para mayor preocupación, según los datos disponibles, de dos grupos de edad: niños y ancianos y de grupos de riesgo (enfermedades crónicas, inmunodeprimidos, pacientes de cáncer).

El panorama es desolador pero en España el impacto mediático es incomprensiblemente nulo. Se apunta a la edad, a la enfermedad que origina un ingreso o a aquel en el que deriva o al estado final en el que se producen las muertes pero se pasa de puntillas por la causa del fracaso: los antibióticos han dejado de funcionar. Y uno no se entera hasta que le toca de cerca, a un familiar o a un amigo. Entonces se da de bruces con un problema descomunal del que no se tenía ni idea de su existencia.

No se prevé para la próxima década que se incorporen suficientes nuevos fármacos al arsenal terapéutico, porque no resulta rentable a la industria farmacéutica y porque no es fácil encontrar nuevos antibióticos que sean eficaces y, sobre todo, seguros para los usuarios.

En la jornada sobre resistencias a antimicrobianos de SOCIVESC y el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Cáceres del pasado 21 de octubre en la Facultad de Veterinaria se desgranó la situación, las causas y algunas soluciones. En veterinaria no son dejar de prescribir ni modificar la prescripción en todas las especies sino, en primer lugar focalizar la atención en las especies y patologías que requieren un mayor uso de los antibióticos, recuperar prácticas de manejo e implantar nuevas técnicas de control de infecciones.

También es urgente la búsqueda de alternativas y necesariamente revisar normas y/o su interpretación para desarrollar prácticas que permitan abordar los desequilibrios microbianos antes de que se generen los procesos infecciosos.

El conocimiento de la microbiota, sus interrelaciones y su posibilidad de modulación representan uno de las alternativas con más futuro para la prevención de enfermedades infecciosas causadas por bacterias.

La legislación española no está a la altura. Mientras permite el uso masivo de antimicrobianos, impide poner en práctica ciertas soluciones alternativas, basadas en sólidos conocimiento científicos. Urge revisarla y compararla con la de otros países.

Pero la docencia sobre microbiología y fisiología en nuestras Universidades y en la formación continuada de sanitarios tampoco está a la altura. También urge cambiar dogmas sobre los microorganismos y su papel en el organismo sano.

Es lamentable cualquier muerte y es lamentable que las sociedades científicas como la nuestra no sean capaces de sacar del ámbito científico este problema de salud pública y hacer partícipe a la población. Y es lamentable que los medios de comunicación en España no se interesen por hacerlo.

Mi más sentido pésame para familiares y amigos de Chiquito.         

Enlace al resumen de la jornada científica aquí.